domingo, 2 de agosto de 2009

Estrenando agosto, día 10

Hola de nuevo. El día de hoy no ha sido muy movido pero sí de lo más entretenido. Me he levantado tarde después de un viernes muy prolongado y lo primero que me ocurre tras despertar es que recibo la llamada de Alex, rondeño, para acercarnos a dar una vuelta por Camden town. Me pongo en marcha, pero antes de coger el metro hacia allí he de resolver un par de asuntos que tengo pendientes.

Bajo al rastro de mi calle y voy a ver a mi morito preferido para que me cambie una maquinilla cortapelos que no funciona por una que sí que lo haga, me afeito, ducho y desayuno/como algo y tras ello me paso por los alrededores de Tottenham court road a dar una vuelta por las tiendas de electrónica que hay por la zona, iba buscando el rastro de electrónica que me habían recomendado pero no lo encuentro así que voy para Camden town y allí me doy cita con Alex, Magdalena, Eva, Pablo y Oliver para volver a recorrer, esta vez con más detalle, el rastro de Camden.

Me encanta dar vueltas sin rumbo por el mercadillo, ojeando lo que puedes encontrar por allí, viendo cosas que no había visto en la vida y deleitándome con los aromas y, por qué no, sabores de los puestos de comida de todo el mundo que se pueden encontrar allí. Decenas de puestos y tiendas de ropa de primera y segunda (o tercera, o cuarta...) mano, de recuerdos y souvenirs, discos, pósters, libros, máquinas de coser y de escribir, maletas, espejos y un sinfín de aparatos y objetos de toda clase. Hoy he descubierto una tiendecita bastante escondida que me ha encantado, tiene toda clase de juguetes y muñecos de aquel tiempo en el que fuimos niños, caleidoscopios, peonzas, muñecos de numerosas series de antaño, carracas y otros tantos. Podía haber pasado horas allí dentro. Tras largo rato probándonos cazadoras de cuero (por 10 libras) hasta que Pablo encontró la adecuada para él y de dar unas cuantas vueltas más por los bajos del hospital de caballos nos decidimos a ir a comer algo y después pasamos por Proud bar de Camden a tomar una birrita y a echar unas partidas al Rock band en Xbox.

Tras ello nos decidimos a callejear un poco por Camden fuera de los límites del rastro, con la mala suerte de que nos pilla un chaparrón en toda regla así que nos refugiamos en la entrada al metro para esperar a Fini que se dirige hacia allí a reunirse con nosotros. Tras mucha indecisión nos vamos al hostal en el que se alojan los rondeños, muy recomendable por su ubicación e instalaciones, y allí nos tomamos unas espiritosas entre gente de todas las nacionalidades.

Cuando nos decidimos a ir hacia el centro con un par de australianos es demasiado tarde para ir a cualquier bar de la zona a la que nos acercamos así que nos limitamos a dar una vuelta viendo el ambiente y para casita a descansar. Ha sido un día de lo más entretenido. A ver cuando os decidis a venir algún día a practicar inglés ¡que esto es la caña!

sábado, 1 de agosto de 2009

Una jornada de tranquilidad, día 9

Eso es lo que ha sido el día, una jornada de relax, me he levantado tranquilamente y me he bajado a comprar el pan y a dar una vuelta por el rastro de mi barrio a ver que encontraba, a dar un paseo matutino y mezclarme en el bullicio de la zona, es de lo más agradable, dejarte llevar por la multitud y llegar a un punto en el que decides comenzar a buscar el camino de regreso. Una vez en casa de nuevo me he preparado un copioso desayuno y me he puesto en camino, he quedado con Fini a las tres así que ya llego con el tiempo pegado al culo.

Cojo la línea de bus 25 que habitualmente me lleva hasta Oxford circus pero hoy ha dado la sorpresa y sin previo aviso ha avisado de que la línea concluía en Holborn station y ahí nos ha abandonado a nuestra suerte, menos mal que hay soluciones para todo y al final he conseguido llegar haciendo slalom entre la multitud de Oxford st. hasta el lugar de mi cita no con demasiado retraso. Un delicioso café helado con Fini en una terracita y de ahí hasta Selfriedges, una tienda de alimentación con delicatesen de todos los países del mundo, como un pequeño Harrods pero con algún producto adsequible.

Al salir de nuevo hacia Oxford st. reenganchamos a María que sale de currar y nos vamos a ver una placita que a un jeque árabe se le metió entre ceja y ceja y le dio por comprarla entera, esas cosas que tienen la gente con pasta para aburrir... De camino vemos un concesionario de Porche, de Bentley e incluso uno de Rolls Royce y para rematar un coche eléctrico enchufado a un poste de la calle cargando las baterías, me ha encantado.

Siguiendo nuestro camino sin rumbo fijo a alguien se le ocurre pasar por un súpermercado y pillar algo de picoteo e ir a Green park a tirarnos un poco al césped, aprovechando que hoy ha sido el primer día de los que llevo aquí que no ha llovido en todo el día y que hace un sol de lo más agradecido. Entre cervezas, Doritos, hoteles, ordenadores y aviones se nos pasa la tarde y comienza a refrescar, así que llega el momento de la retirada. María se dirige a casa, que para no perder la costumbre tiene que volver a madrugar mañana para currar, y Fini y yo nos vamos a comer algo a la zona del Soho/Chinatown y después a ver una tienda de cosas de coleccionista de los más retro, me ha encantado.

Tras un largo viaje de autobús llegamos a mi casa para hacer un pequeño cambio de ropa, pues salir en sandalias por Bricklane no parece ser muy recomendable, así que aprovecho para enseñar la casa a Fini y para saludar a Andy y sus dos colegas australianos. El primer bar de la zona que Fini me presenta es el afamado 1001, tan afamado es que a la entrada nos realizan un cacheo que no me hicieron ni para entrar a la puerta de embarque de Valladolid y el portero resulta ser un negrito de lo más amable que al darse cuenta de que soy español por el DNI me dice en su mejor (nada bueno) castellano "Mi casa es tu casa, amigo". Y resulta que en ese bar podía haber echado horas y más horas. Una zona de bebidas y tabacos a la izquierda y otra barra de bocadillos y comida a la derecha nos dan la bienvenida y unas escaleras nos conducen hasta la primera parte del bar que consiste en media docena de mesas con sus respectivas sillas, al fondo un pasadizo conduce a la parte final del bar, una basta sala iluminada en un rojo intenso y repleta de confortables sofás y butacas preparados para compartir con nosotros un buen rato de charla. Podía haber invertido en ese mismo lugar el resto de la noche, hasta que Fini me recuerda que hay más bares que visitar y a ello nos disponemos. Tomamos otra cerveza un poco más rápida esta vez y acompaño a Fini a Liverpool station para que se coja un metro de camino a su casa y de paso veo donde está el famoso The ten bells, pub en el que Jack el Destripador elegía a sus víctimas. Me vuelvo a mi kely-cueva dando un garbeo por muy extraño que se me haga regresar de cervecear un viernes a las doce de la noche, si parece que sean las cinco, bueno, al menos ya me muevo por Londres con una soltura admirable, y cada día me gusta un poco más.

viernes, 31 de julio de 2009

Interactuando con españoles, día 8

El día que más he madrugado en lo que llevo en Londres, a las nueve y media estoy en pie y desayunando para ponerme en marcha a las diez y pico, y sí, aunque penseis lo contrario a esas horas la gente inglesa ya lleva activa bastante tiempo. Hoy me toca hacer uno de los tours gratuitos de Sandeman's (el que ayer no encontré y muy recomendables, por cierto) que nacieron en Berlín y realizan visitas guiadas gratuitas (la voluntad, que puede ser nada) por diversas capitales europeas. Yo por mi parte les he seguido en Berlín, Amsterdam y hoy en Londres y he quedado nuevamente muy satisfecho. Suelen ser guías jóvenes que les mola la historia y se curran un tour dinámico y bastante extenso y bien organizado.

En cuanto me planto en el arco de Wellington empiezo a conocer hispano-parlantes de todas las partes del globo y pronto empieza la visita con José, un chico catalán que está en Londres ganándose la vida y del que se nota que le apasiona la historia por la forma que tiene de contar las cosas. Estos días me gustan, por que son los que más historia de la ciudad se aprende, desde detalles históricos hasta anécdotas divertidas, por ejemplo los fallos de seguridad más importantes que ha tenido el palacio de Buckingham a lo largo de su historia y como éste llegó a estar en manos de la familia real británica o donde dicen los británicos tener el cuerpo de Napoleón "enterrado" en el mismísimo centro de Londres. Antes de nada, hoy me he dejado la cámara de fotos en casa (desastre de persona) así que las fotos que ponga serán de a saber dónde, pero verídicas.

El tour recorre la zona más real de Londres, arco de Wellington, palacio de Buckingham, Clarence house donde vivía Lady Dyana y se puede ver sin aglomeraciones el final del famoso cambio de guardia, Trafalgar square llegando hasta Westminster abey. Al finalizar vamos a comer un grupo de sevillanos mochileros de inter-rail y yo a un asiático donde compartimos mesas con otro grupo de andaluces de Ronda que también estuvieron en el tour. Un grupo de lo más variopinto, y como tal después de comer se nos ocurre ir a ver el Tate modern, un museo de arte moderno, al grupo de Sevilla y a una de las rondeñas, mientras que el resto se van a perderse un rato por la ciudad, que también da mucho juego.

El Tate modern es un museo de lo más entretenido de ver, tras las malas referencias recibidas he salido la mar de contento. El exterior es el de una nave industrial pero el interior es acojonantemente grande y también ambientado en la era industrial, de hecho aún conserva el antiguo puente grúa de su antigua época de fábrica. Está repleto de obras impresionistas, abstractas, y de arte moderno y contemporáneo cada una con una descripción para no perderte entre ellas. Otro museo que hemos cerrado sin terminar de ver (maldita manía de los británicos de cerrar pronto...¬¬) y me voy con los sevillanos a dar una vuelta por el Soho mientras que Magda se va para su hostal a dormir un poco que la noche pasada fue dura. Aprovechamos para descansar un rato en Soho sq. y para comer algo sentados en el césped hasta que cierran el parque y tenemos que teletransportarnos a algún lugar fuera de las vallas así que vamos a parar a la puerta de la casa de la mismísima J.K. Rowling (información creíble al 25% pues está extraída de un inglés algo tomado que nos pidió fuego), que pequeño es el mundo, y aprovechamos para tomar allí unas cervezas.

El día ha sido largo así que por hoy ya está bien , un bus y para casa. No voy a extenderme que me pesan las pestañas. Abrazos para ellos, besitos para ellas, sigue bien,happy happy :D


miércoles, 29 de julio de 2009

Movido despertar..., día 7

Una noche de parloteo messengeruno con mis congéneres españoles y a eso de las tres me dice Ley que se ha caído de la silla de un golpe que ha oído en el patio de su casa, pues menudo cacho de golpe... en ese momento pensé un petardo de algún gracioso o quizá otra bomba, bah, en Burgos no creo, a ETA no le compensa poner bombas en Burgos, se dice que allí viven bastantes etarras, por las buenas comunicaciones y facilidad de llegar al País vasco, así que me metí a la cama plácidamente, pero qué es lo que me encuentro nada más levantarme en el mail? Atentado de ETA en Burgos (gracias Zack), vaya, pues iba a ser verdad.

A leer noticias inmediatamente y a ver que es lo que ha pasado en realidad. Lo primero que me encuentro es que la bomba ha explotado a escasos cuatrocientos metros de mi casa, ¡me cago en todo! menos mal que no ha habido víctimas mortales ni graves, aunque con el petardazo que han puesto es bastante suerte. A llamar corriendo a casa a ver que ha pasado y una vez que sé que solo se han roto un par de cristales y alguna persiana fuera de lugar me quedo mucho más tranquilo. No obstante llamo a un amigo que vive cerquita para cerciorarme de que todo va bien por allí y por los alrededores y una vez asegurado de que no ha habido males mayores ya me puedo plantear un nuevo día.

Ya las horas que son... pues nada, un desayuno a la inglesa, hacer una colada rápida e investigar por qué a Stefano no le funciona la tarjeta de memoria de la cámara, por que está out of order, penita de veinte fotillos que ha perdido, que compre otra y a tirar millas. Cuando quiero ponerme en camino son las tres de la tarde y el café que me ha propuesto Fini a la salida de su trabajo no va a poder ser, así que me decido por ir al tour gratuito de la misma empresa con la que los hice en Berlín y Amsterdam que fueron bastante chulos. A las cuatro allí no se presentaba nadie y yo leyendo Sherlock Holmes en un banco, ¡qué cosa más rara! si no fallan nunca... Anda coño! que estoy en Marble arch en lugar de Wellington arch que es desde donde sale realmente, ainsz que torrija mental la mía, si estas cosas me pasan en España aquí que hablan tan raro ni te cuento.

Cambio de planes entonces. Tengo ganas de ver el Science museum pero ya es bastante tarde, de todas formas voy a darme una vuelta por allí que esa zona de la ciudad no la conozco aún. De camino me encuentro con el famosísimo Harrod's, menudo cacho de edificio primo! Por dentro es bonito, no lo recorro entero por que perdería toda la tarde pero lo que veo me gusta aunque no se mucho más que un corte inglés con dependientas muuuuuucho más buenas, muuuuuucho mejor decorado y muuuuuucho más detallista. En fin, tienda chick para gente chick, ni siquiera merece la pena buscar algo que comprar por que seguro que lo encuentro en el Sainsbury de enfrente con la misma calidad y por la mitad de precio.

Sigo mi camino y llego al Victoria & Albert museum, es ya un poco tarde así que decido entrar en este ya que estamos aquí. Resulta ser un recorrido a lo largo de la historia del arte y el diseño. Prendas de vestir agrupadas por culturas y fechas, mobiliario de todas las clases y épocas, artículos de decoración, libros, joyas y joyeros y una burrada de cosas más organizadas en un maldito laberinto. La verdad es que me está gustando mucho el museo, tiene mogollón de detalles con los que puedes bastantes cositas, por ejemplo como hacer una cuchara en cinco sencillos pasos :D. Al final ya no sé si voy al sur o voy al norte la cosa es que antes de que me pueda orientar y de que termine de ver la mitad tranquilamente ya empiezan a apagar luces de salas como animándonos a que abandonemos el edificio, me quedo con ganas de terminar de ver bastantes partes, es un museo de lo más entretenido y salgo gratamente sorprendido.

El típico piti en las escaleras de la puerta no me lo quita nadie y tras él me dispongo a callejear un poco por las calles colindantes y ya de paso me acerco a ver donde está exactamente el museo de ciencias para no tener que andar buscándolo cuando me acerque de nuevo a esta zona. Un bonito barrio de casitas blancas como nubes me da la bienvenida y al cruzar la primera esquina me doy de bruces con un precioso Ferrari, dos coches más allá un Porche, y otro, y un Bentley y un Lamborghini y otros dos Porches y un Aston Martin, ¿¿¿pero que coño pasa aquí??? debo de estar pateándome un barrio bastante pijillo así que me doy unas cuantas vueltas flipando con los coches, no os haré una lista por que no terminaría. Cuando por fin me encuentro un Rolls Royce clásico precioso me doy por más que satisfecho y me pongo a re-encontrar mi camino al Science museum.

No tiene pérdida, hasta la estación de South Kensington y de ahí al museo, y tengo la suerte que justo al lado está el Natural History museum, que bien, habrá que madrugar algún día para dar una vuelta más completa por esta zona que me está gustando...

Por fin me cojo un hiper-saturado metro en el que me encuentro a un rebaño de turistas italianos con una mascarilla para evitarse los virus de la gripe A, un buen invento si lo utilizas bien, ya que de los nueve que la llevaban solo la tenía ajustada uno de ellos. En fin, que le vamos a hacer. Tras pasar por Sansbury a comprar algo para cenar me encuentro la casa plagada de australianos, vale, en realidad solo eran son tres, pero bueno, me voy a cenar con ellos.

Besos y abrazos.

martes, 28 de julio de 2009

El loco tiempo de Londres, día 6

Otra mañana nublada y lluviosa se cierne sobre la ciudad de las mil culturas por lo que da más pereza levantarse de la cama. Aprovecho para terminar de maquear mi Currículum vitae al estilo inglés aún bajo las sábanas y tras terminarlo veo los primeros rayos de sol que se cuelan entre las nubes, yuju! empieza otro buen día xD.

Me preparo un desayuno al más puro estilo bretón consistente en unas buenas salchichas (no penséis en las frankfurt españolas, aquí se llevan más las frescas de todas clases), puré de patata y una salsa que no sé ni como se llama de alguna clase de concentrado de carne, nutritivo y bien rico. Con esto puedo sobrevivir hasta media tarde, teniendo en cuenta, claro que son más de las doce del mediodía... Tras comentar con Montse algunas de mis/sus peripecias me pongo en camino a un cyber que hay a la vuelta de la esquina para hacer unas copias de mi nuevo CV, a ver si hay suerte con éste. El dependiente del cyber ha resultado ser un morito la mar de cachondo que además habla español y es del Barça, ¡Qué grande es el fútbol uniendo culturas! jejej.

Ya tengo las copias y me pongo en camino, con la suerte de que encuentro un bus que me deja a la puerta del Meliá White House Hotel de London, donde espero poder servir desayunos a la tropa de españoles que se alojan allí. No he conseguido hablar con la manager pero al menos he dejado el CV y me han dicho que haga un test en la página web del hotel y luego una cita y tal y cual y pascual. Bueno, me pongo en camino hacia Oxford st. que se está convirtiendo en mi punto de referencia para llegar a todas partes y de camino aprovecho para entrar a una tienda de electrónica pero me informa muy amablemente el encargado de que en esa sucursal no hay vacantes disponibles, bueno, seguiremos buscando.

Sigo bajando por Regent's St y me encuentro el Ferrari store, mola, por fin he encontrado la mochila que andaba buscando, mañana la estrenaremos, de momento me voy a la acera de enfrente que está la tienda oficial de Nokia y no me voy a perder la oportunidad de probar el nuevo N97. Es una pena ser así de crudo, pero a Nokia aún le falta mucho para llegar al nivel de manejabilidad, funcionalidad y sencillez que te ofrece Apple con su iPhone/iPod touch. Y por otra parte me parece vergonzoso que no tengan ni una triste carcasa para mi Nokia 8310, pero si es una joya por 15 años que tenga! en fín, que Nokia va perdiendo puntos poco a poco.

Llego a Picadilly circus y que es lo que ven mis ojos, una manada de punkis ofreciéndose para hacerse fotos con los sufridos turistas por un donativo, esta ciudad es la leche. Sigo mi camino hacia Trafalgar sq. y me adentro directamente en el impresionante monumento que preside la concurrida plaza y que en su interior aloja la National Gallery de Londres. Muuuuchos cuadros, una pinacoteca que hace un recorrido por la pintura europea desde el siglo trece hasta el diecisiete/dieciocho. Está bastante bien organizada con representantes de todas las épocas pero se me ha hecho un poco difícil de tragar como buen chico de ciencias que soy, jejeje.

Bueno, pues ya solo me queda por ver Downing st., donde vive el Prime Minister inglés y ya aprovecho y me doy un paseo por la otra margen del río, que me han dado buenas referencias. Realmente es un paseo curioso, numerosas actuaciones de calle, mimos, música en directo y un poco más allá un bajo puente totalmente garabateado con sprays en el que una docena de skaters hacen sus filigranas sobre paredes inclinadas y muretes, digno de ver. Desde aquí hasta el Tate modern no hay nada relevante, así que en el siguiente puente me vuelvo a mi orilla del rio y vuelvo a casa a patita, que es como he ido, al final con la tontería me he pateado más de diez kilómetros hoy... Y aprovechando mi paso por la city he rellenado una instancia en un Domino's pizza por si suena la flauta y me llaman para repartir pizzas en bici, que tiene que ser la bomba.

La cena es una hamburguesa con patatas del fastfood de debajo de casa, que no tengo fuerzas ni para levantar una sartén y mientras ceno Serg, el suizo me cuenta que mañana se va a un festival de música clásica a tocar el xilófono con una orquesta a gastos pagados, un festival de música clásica y que dura siete días! La leche! A Andy llevo sin verle desde el Sábado por la mañana que andaba con Sony, su ligue del viernes. Supongo que estará bien, estos gays son muy apañados.

Y poco más, me haré el test de Meliá, si es que lo encuentro y me veré ahora The Pink panter 2, que da gusto descargar de megaupload sin tiempos de espera, de momento sin límites de descargas y a casi un mega de velocidad, en menos de quince minutejos tengo la peli que quiera ver xD

Por fin he podido disfrutar de un día que, aunque encapotado, al menos no le ha dado por soltar una tormenta de media tarde que no sabes de donde te ha venido ni por estar todo el día como lloriqueando que no sabes si parar bajo un tejado o seguir poco a poco alimentando tu resfriado gota a gota. Firmo ahora mismo por que en adelante tenga la suerte que he tenido hasta hoy.

lunes, 27 de julio de 2009

Londres, día 5

Me levanto temprano, moribundo. Perezoso resucito, bienvenido al mundo... He quedado con Javi y con Marcos a las 11 en London bridge para dar un paseo por la zona del puente levadizo, así que allí me planto y mientras espero me asaltan con varios panfletos que me invitan a entrar a una especie de pasadizo del terror, resulta que unas antiguas mazmorras, donde vete tú a saber que hacían a los prisioneros, las han reconstruido y han puesto eso, una especie de casa del terror aunque los personajes que hay por la calle disfrazados la verdad es que no dan mucho miedo. En cuanto llegan mis compañeros nos ponemos en camino, aunque la verdad el día no nos acompaña, tiene pinta de que el día va a ser un día típicamente londinense, totalmente nublado y lloviznando sin parar.

Lo primero que encontramos es una fragata de la marina inglesa anclada junto al ayuntamiento y preparada para las visitas, previo pago, de los innumerables turistas que pasan por la zona. Otra de las demostraciones de por qué ésta es una ciudad de las más turísticas del mundo. El ayuntamiento es un edificio de lo más curioso, tiene una extraña forma de de cúpula por un lateral y el otro de escalera invertida con las salas de reuniones orientadas hacia la city en el lado opuesto del Támesis, una vista sorprendente la verdad, con todos los altos edificios de oficinas y las puntas de las iglesias en lo alto.

Nadie se puede ir de esta ciudad sin dar un paseo por Tower Bridge, es increíble ver lo que se puede conseguir con un buen puñado de piedras, bien de vigas de acero y mucha paciencia, y todo eso antes de 1900, acojonante. Aún no lo he visto izarse para dar paso a un barco, pero me enteraré de las horas y me acercaré a ver como funciona realmente toda la estructura, que por lo visto es hidráulica.

Rodeamos la antigua fortaleza de Tower of London desde donde comenzó a construirse la ciudad de Londres, con magnífico foso que se llenaba cuando subía la marea (actualmente lo han convertido en jardines para espectáculos y exhibiciones) se llenaba de agua y nuestros amigos ingleses lo aprovechaban para deshacerse de los prisioneros, anclándolos al fondo del foso cuando éste estaba vacío y yéndose tranquilamente a tomar té hasta que subía la marea y se encargaba de el resto, buena forma de no mancharse las manos. La verdad es que la fortaleza es preciosa y bien conservada o al menos impecablemente restaurada.

Llega el momento de elegir que hacer a continuación, si ir a Tate modern (museo de arte moderno) o al British museum (donde se pueden encontrar restos de gran parte de las civilizaciones del mundo). Finalmente nos decantamos por el British museum, descartando el Tate modern por las no muy halagüeñas críticas que recibimos de éste por parte de Javi, no sin antes pasar por la inmensa catedral de St. Paul. Por lo que he oido/leido solo la basílica de San Pedro del Vaticano la supera en tamaño.

Sí que es verdad que en éste museo puedes encontrar vestigios de casi cualquier cultura y que nunca está mal aprender a diferenciar una talla egipcia de una escultura griega, pero sabiendo que todas esas obras de arte forman parte de un largo período de colonialismo británico y que fueron llevadas al Reino Unido desde los lugares más remotos como parte de una campaña 'imperialista' me inclino por pensar que estarían mejor (situadas y conservadas/restauradas) en sus lugares de origen, en un contexto que dé algo de sentido a todas las piezas que puedes ver en el British museum. Imprescindible un vistazo a la piedra roseta, la llave para poder entender los jeroglíficos egipcios, que tantos quebraderos de cabeza nos habían traído y yo personalmente recomiendo un par de salas con una gran muestra de relojes de todas las épocas y de todas las clases entre los que se pueden encontrar modelos de lo más pintorescos.

Cuando terminamos la somera visita se reengancha al grupo Fini que ya ha salido de trabajar y tras pasar por una librería especializada en temas políticos en la que Marcos desembolsa algunas de sus últimas libras, vamos a tomar una pinta a un bar con sus correspondientes mesas rodeadas de sofás y butacas. Íbamos con idea de picotear algo, pues esto de andar realmente da bastante hambre, pero ahí no lo encontramos y acabar la cerveza y despedir a Javi nos acercamos a Waxy O'Connor's, un pub con multitud de salas en las que poder estar tranquilamente tomando una cerveza y comiendo una hamburguesa o unas patatas deluxe (no como las del McDonald's ni apenas parecidas) para chuparse los dedos.

El día ha sido largo y junto con los anteriores suman una buena dosis de cansancio acumulado pero con buenas muy vibraciones en el cuerpo. Hoy es el último día que veo a Marcos, vuelve a casa mañana por la mañana, y supongo que por eso me ha entrado más la morriña de España. Ojalá pudierais estar aquí compartiendo esta aventura conmigo, se os echa de menos.

Londres, día 4

Hoy no hace falta madrugar, y como Marcos y yo somos de buen dormir hemos estirado al máximo la mañana en la cama, que ayer fue duro. Desayunamos ligero y nos ponemos en marcha. Hoy el plan es pasar la mañana en el mercado de Camden Town y de paso comer allí.

Cogemos un autobús que nos deja en la esquina de Hyde park con Oxford st. y mientras esperamos a Fini, que ya nos ha llamado que ha terminado de entrenar y de dirige hacia allí, nos damos una vuelta para que Marcos pueda ver al menos una esquinita del inmenso Hyde park. Resulta que esa esquina ha venido a ser justamente Speakers corner, en la que se dan cita todos aquellos que tienen algo que decir y compartir con quien quiera escucharles, se suben a una caja, una banqueta, una escalera o a algún lugar desde el que poder hacer llegar su voz un poco más lejos y se ponen a compartir con el mundo sus ideas. Desde alguien cantando el corán hasta un socialista convencido discutiendo animadamente con un jóven del público que no compartía sus ideales. Gente de todo tipo y con algo que decir, muy entretenido y práctico para agudizar el entendimiento del inglés. Me quedo con una frase de una señora que estaba por allí repartiendo su sabiduría, "If you have no past you can't work into the future".

Cuando por fin llega Fini nos ponemos en marcha hacia Camden town, un barrio que antaño fuera un barrio pobre y desolado y que ahora se ha convertido en un barrio de moda y de lo más 'cool'. Mucha no, muchísima gente por todos los recovecos del barrio observando otros tantos puestos de toda clase de ropas de primera y segunda mano, de trastos antiguos, discos de vinilo y cd's, comida de todos los lugares del mundo, puestos de flores y todo lo que se te ocurra estaba allí concentrado. Estoy seguro de que ese será uno de los lugares a los que volveré en mi estancia aquí. Digno de ver el antiguo hospital de caballos reconvertido en un bar con toda clase de comodidades en el que puedes tomar una cerveza en una antigua caballeriza sentado cómodamente en un sofá y jugando en la PS3 al Ashes, el juego de cricket que lo parte en UK xD. Muy curioso el bar, la verdad.

Una buena comida china en uno de los numerosos puestos que te ofrecían contínuamente comida de todo tipo y de vuelta al centro, con un paseo más de los que esperábamos, pues la boca de metro de Camden la encontramos cerrada y hemos tenido que ir hasta la siguiente (esas cosas raras que hacen en el metro de Londres, cierran una entrada al metro aunque el metro siga en funcionamiento y haya saliendo gente). Dejamos a Marcos encaminado hacia la casa de Javi y Fini viene conmigo hasta mi siguiente parada, la casa-museo de Sherlock Holmes en el 221b de Backer street. Una tiendecita en la planta baja te da la bienvenida y previo pago de 6 libras se puede visitar la casa que conserva el estilo victoriano en la que Sherlock Holmes meditaba sobre los casos que tenía entre manos.

En la misma acera y a muy pocos metros se puede encontrar una tienda con todo tipo de merchandising de los Beatles, desde muñecos de trapo en un escenario hasta relojes ambientados en alguno de sus discos, digno de ver. Yendo en sentido opuesto he llegado a Regent's park, un parque mucho más logrado que Hyde park, un pequeño parque botánico en el que vi hasta 20 matas de distintos tipos de rosas perfectamente cuidadas. Ha habido suerte pues he encontrado un concierto de jazz y he podido descansar un poco de la caminata con buena música y sentado en el césped de un parque. Por lo visto el zoo de Londres está un poco más al norte de este parque, habrá que investigar otro día.

Ya me doy por satisfecho y decido volver a casa con la sensación del deber cumplido pero una cena rápida y la conversación con Stefano me hacen recuperar las ganas de investigar así que le informo de mi intención de ir a tomar una cervecilla y él se ofrece a enseñarme algún que otro sitio que conoce de primera mano en Brick Lane y en Shoreditch, ambas zonas cerca una de la otra, así que ya sé la forma de llegar a un bar en el que hacen fiestas tecno asíduamente (de los más famosos de Londres en ese aspecto, el 1001), un par de pubs para tomar una cerveza con tranquilidad con sofás y buena música (cuando sepa los nombres informaré) y otro en el que suele haber música en directo, pero hemos tenido mala suerte y hoy es uno de los pocos días al mes que cobran entrada, otro día será.

Y ahora sí que sí, me veo Notting hill (en inglés) y a dormir.